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TRABAJAR DE PIE PARA SER MÁS PRODUCTIVO

“Acabo de darme cuenta e que mi silla nueva de la oficina tiene un problema. Es un artilugio pijo que incorpora”apoyabrazos avanzados” y ajusta la “tensión del respaldo” a mi peso. Lo malo es que resulta tan cómoda que no hay nada que invite a levantarse de ella.

Me paso sentada 12 horas, lo que hace que la media normal de nueve horas resulte atractiva. Sin embargo, hasta la semana pasada, esta sedentaria vida laboral ocupaba un puesto bajo en mi lista de preocupaciones. Entonces, leí una entrada en el blog de Harvard Business Review que advierte de que estar sentado es el nuevo tabaco. Te hace engordar y termina matándote.

La autora, Nilofer Merchant, ha solucionado el problema con reuniones andantes. Cada semana cubre entre 32 y 48 km, lo que mejora su creatividad y la hace más feliz. “Si quieres desarrollar tu creatividad, tienes que abrir la mente a nuevos modelos”, dice. Es una buena estrategia. Caminar y hablar es algo que puede hacer hasta el más tonto y hasta es posible que la persona  con la que hablas te esté prestando atención, ya que resulta difícil consultar el correo electrónico en movimiento. La pega es que solo funciona con dos personas: no puedes llevarte a todo un equipo a menos que dispongas de un altavoz y estés dispuesto a echar a otros peatones a la acera.

¿Y el Cerebro?

Pese a que la reunión andante es buena idea, no soluciona el problema. Lo que me preocupa no es la gordura o una muerte inminente, sino que mi cerebro y mi voluntad se ven mermados por los espacios de tiempo que paso sentada.  Los avances en el mobiliario de la oficina son la principal razón de que la productividad no mejore. Con asientos tan cómodos, no hay prisa para hacer las cosas.

Si estar sentado es el nuevo tabaco, la respuesta no es reducir el consumo manteniendo reuniones andantes, sino hacer el trabajo en una postura vertical. Las mesas sin sillas se venden como churros en EE UU para contrarrestar el efecto que los churros reales han tenido sobre la población. También disfrutan de la popularidad las “mesas ajustables” en las que puedes estar de pie o sentarte y las que incorporan una cinta andadora para hacer ejercicio. Pero todos estos productos son caros y pueden obtenerse resultados similares sin pagar.

Esta mañana he trasladado la pila de libros sobre gestión que tenía en el suelo a la mesa (encontrándoles por fin uso) he colocado el teclado y el ratón sobre ellos. El efecto ha sido instantáneo: me he sentido más llena de vida. A la hora de comer, había adelantado tanto trabajo que en vez de tomarme un sándwich en mi puesto, he comido con un colega, descansado toda una hora sentada. Ahora, de nuevo en el ordenador, no me entra el sueño después de comer, ya que es difícil dormir de pie. Sólo he perdido tiempo yendo al servicio con más frecuencia de lo necesario por el placer de sentarme.

El verdadero problema con esta postura son los demás. No les agrada que les mire por encima del hombro. También me estoy hartando de explicar que no me he hecho daño en la espalda.  Y la razón de que descanse mi pie izquierdo sobre el Harvard Business Review es que tengo esa pierna más corta que la otra.

Estoy desesperadamente incomoda. Me duelen la pantorrilla derecha y las plantas de los pies, pero mejorare con el tiempo. Charles Dickens escribió unos 20 libros de 1.000 páginas cada uno de pie. Ernest Hemingway también trabajaba de este modo. Y que yo sepa, ninguno tenía varices. Reconozco que Hemingway se pego un tiro, pero no creo que estar de pie fuera su mayor problema.”

REFERENCIA DE: http://www.expansion.com/ 

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